Barei reflexiona sobre su trayectoria: «Eurovisión me mostró mis puntos fuertes y mis debilidades»

📅 18/08/2026

La vida, en muchas ocasiones, se guía por aquello que sentimos más que por lo que pensamos. La música se convierte en un vehículo perfecto para transitar esas emociones, para encontramos con melodías y letras que entienden lo que a veces callamos. Ese es justamente el espíritu del nuevo proyecto de la madrileña Bárbara Reyzábal González-Aller, conocida artísticamente como Barei, una artista que ha llevado la música en la sangre desde la cuna. La cantante acaba de publicar TR3C3, un trabajo que va mucho más allá de la superficie sonora y que conecta con quienes buscan respuestas en medio del ruido.

Una vocación temprana y el apoyo de la familia

Barei nació en Madrid y creció en un entorno donde convivían los negocios y el arte. Aunque su familia se dedicaba mayoritariamente al mundo empresarial, en su casa siempre hubo música. La propia artista recuerda que muchos de sus allegados tocan instrumentos, aunque pocos lo hayan convertido en su profesión. Lo que más valora es esa tradición tan especial de bailar después de las comidas, un ritual que llenó su infancia de ritmo y creatividad. «He tenido la suerte de contar con el apoyo de mi familia, sobre todo de mi madre», confiesa.

Desde muy joven, su carácter afable y extrovertido la animó a crear sus propias versiones de temas de Christina Aguilera, Laura Pausini o Daddy Yankee. Esa inquietud la llevó a presentarse en 2001 al Festival de la Canción de Benidorm junto a Gonzalo Nuche, con quien formó el dúo Dos Puntos. La canción Abrazo del tiempo logró el segundo puesto, un primer gran impulso para una carrera que aún guardaba muchas sorpresas.

De Miami a la composición para otros artistas

Después de aquella experiencia, Barei decidió cruzar el charco y establecerse en Miami. Durante su estancia allí compuso un buen número de temas que, sin embargo, prefirió mantener guardados. No era el momento de mostrarlos; necesitaba madurarlos y encontrar su propia identidad como artista.

Preguntada por cómo se definiría musicalmente, responde con una frase que invita a la reflexión: «No podemos definirnos en una sola frase». Lejos de ser una evasiva, desvela una personalidad compleja, poco dada a las etiquetas sencillas.

La composición es quizás su faceta menos conocida, pero también una de las más brillantes. Lo que más le atrae de escribir para otros es la posibilidad de «ponerme en la piel de otra persona y convertirme en actriz, mi profesión frustrada». No le importa salir de su zona de confort y explorar otros personajes, porque eso le permite descubrir partes de sí misma que en su propio proyecto no siempre tienen espacio. Eso sí, reconoce que no es fácil crear una canción para alguien a quien apenas conoces; el proceso exige estudiar al intérprete, documentarse a fondo y, al final, meterse en su piel como haría una actriz con su papel.

A lo largo de su carrera ha escrito para voces muy distintas:

En todos ellos ha dejado su sello personal, demostrando que sabe capturar emociones ajenas y transformarlas en palabras universales. Como ella misma afirma: «Me gusta cantar y expresarme a través de la voz y el cuerpo».

Eurovisión: el gran espejo

El salto definitivo llegó en 2016. Se presentó al concurso Objetivo Eurovisión y lo ganó, convirtiéndose en la representante de España en el certamen europeo. Su propuesta, Say Yay, sonó íntegramente en inglés, algo inédito hasta entonces para el país. Fue, además, la única candidatura española en la historia del festival interpretada por completo en ese idioma.

La experiencia, sin embargo, fue agridulce. «Fue un espejo muy grande en el que mirarme. Me enseñó muchas capacidades y limitaciones que no vi a nivel personal e incluso profesional. Tenía 34 años, no 20, y pensaba que las críticas no me iban a afectar, pero lo hicieron», recuerda con honestidad. Todo ocurrió muy deprisa, y la propia artista lo resume con una frase: «Fue mucho en poco tiempo». La exposición mediática y la presión del público se convirtieron en un reto inesperado, pero también en un aprendizaje imborrable.

La preparación tampoco fue sencilla. Tal y como cuenta, en un primer momento no esperaba ganar, y ni siquiera tenía representante ni discográfica. El equipo dio muchas vueltas a la canción, hasta el punto de llegar a aborrecerla. Fue entonces cuando se dieron cuenta de que Say Yay funcionaba de verdad y conectaba con la gente. Aquel fue un abrazo inesperado para su carrera y para el esfuerzo acumulado durante años.

TR3C3: un disco para emocionar y sanar

Con su nuevo trabajo, Barei deja atrás el sonido más comercial y se sumerge en una propuesta íntima y personal. El álbum TR3C3 está concebido como una compañía para quienes atraviesan momentos difíciles, para esas realidades que muchos viven en silencio. La artista lo explica así: «He creado este disco para ayudar a transitar a la gente que está pasando por alguna situación complicada. Hay canciones para cualquier situación». No es una declaración vacía: asegura haber recibido mensajes de oyentes que se sienten identificados con cada una de las historias que contiene.

Uno de los cortes más poderosos es Vuela, una despedida del amor que invita a soltar lo que ya fue, pasar página y desearle lo mejor a la otra persona. Otro tema especial es Déjame bailar, dedicado a quienes sufren el llamado síndrome del impostor. Su letra no solo abraza, sino que acompaña, marca un rumbo y descubre esa luz al final del túnel que a veces parece inalcanzable. El broche final, En qué momento dejé de gustarme, habla por sí solo y resume a la perfección el tono del conjunto.

«Cada canción es una conversación con quien la escucha. No buscamos respuestas fáciles, sino acompañar al oyente en su proceso, para que transforme el "por qué a mí" en un "para qué"».

Barei ha conseguido crear una obra con entidad propia, capaz de romper patrones y de mirar de frente a la realidad, por muy incómoda que sea. Su música deja de ser un simple entretenimiento para convertirse en un espejo donde muchos pueden reconocerse. Al fin y al cabo, se trata de eso: encontrar en los acordes y en las palabras una manera de afrontar los problemas y extraer de ellos una enseñanza.

Barei reflexiona sobre su trayectoria: «Eurovisión me mostró mis puntos fuertes y mis debilidades»

Contenido original en https://okdiario.com/actualidad/entrevistamos-cantante-barei-eurovision-enseno-muchas-capacidades-limitaciones-19311008

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