Mamen García, actriz y cantante: "València tendría que hacer dos calles, la de los clubs de jazz y la de los teatros de cámara"

📅 29/05/2026

Mamen García (Ontinyent, 1947) es, ante todo, una artista polifacética. Televisión, cine, teatro, además de su faceta de cantante –siendo vocalista de Patxinguer Z-, marcan una longeva trayectoria que la lleva esta semana a La Rambleta por primera vez –una experiencia que, reconoce, le "aterra"– con su espectáculo ‘Hasta el final de la fiesta’. Una comedia musical -en la que al piano le acompaña su hijo, el músico Albert Sanz– en el que su personaje "cuenta historias, algunas ciertas que la han ocurrido a la autora y otras menos". No es, sin embargo, la única reivindicación que lanza. "Quisiera que la gente tuviera más interés por lo que no está pactado con las grandes compañías y fuera a los conciertos pequeños".

Estoy aterrada. No conozco La Rambleta, pero he visto algún espectáculo y es tan grande que no sé cómo me voy a encontrar. Todo el mundo me habla maravillas y espero tener mucha gente que me quiera y venga a ver el espectáculo porque, aunque es corto, me da mucho respeto. Como he hecho muchas cosas en València, casi siempre mirando la comedia, me importa mucho ese respeto y que la gente se sienta bien con lo que les vamos a dar.

Al final lo importante, más que lo encajes entre drama y humor, es el hecho de que una señora a través de un personaje cuenta historias, algunas ciertas que le han ocurrido a la autora y otras quizás menos, pero siempre desde una verdad olímpica. Que una señora con más de 70 años decida poner en escena un espectáculo con canciones yo lo he podido hacer porque tengo un hijo que toca increíble [Albert Sanz, que la acompaña al piano en la obra], que tiene una simbiosis conmigo porque hemos tocado muchas cosas juntos y hicimos un disco último, ‘Amor’, que no es todo de autor, pero hay canciones maravillosas. Y entonces se lo dije a David Serrano con el que había hecho ya ‘Billy Elliot’ y me dijo ‘Mamen, si quieres hacer esto y es para Albert y para ti, te lo hago yo’. Él estaba siempre muy liado y consiguió que Marta Betoldi, que es una guionista que está haciendo muchas series y es muy feminista, plasmara en la obra ese punto de la mujer. Y dije ‘adelante’. Entonces ya no se hizo exactamente el disco de ‘Amor’, sino el anterior que se llama ‘El Cofrecito’, porque hay muchas historias que encajaban mejor y le daban un toque de humor. Y creo que a la gente le va a gustar. Va a pasar un rato muy agradable.

Muchas mujeres se van a sentir muy identificadas conmigo. Lo que cuento no es nuevo. Es una mujer que ha querido luchar por su vida como cantautora, que no ha sido tan fácil. La vida me ha llevado por otros lados y ha sido muy gratificante. En València he tenido muchos premios de ‘teatres’, pero siempre he sabido que soy una cantante de provincias. Entonces, ‘Hasta el final de la fiesta’ es una antología de canciones que se cantan a través de historias sucedidas. Hay momentos de humor, pero también momentos muy emocionantes, de mucha verdad.

Hay un entendimiento muy grande desde siempre entre los dos. Albert, por ejemplo, ama la música brasileña, porque en los 90, cuando estaba con Patxinguer, me compraba todos los discos de Elis Regina, de Simone. Todo lo brasileño lo oía y lo metía en mi cabeza. Y esto pasa ahora a mis nietos. Lo que tú vives en casa, si lo vives con correspondencia y con amor y con esa ayuda que vas recibiendo casi indirectamente, todo sale al final.

El teatro siempre es especial. El otro día, cuando me dieron el Premio Talía [a Mejor Actriz de Reparto de Teatro de Texto por su trabajo en ‘Caperucita en Manhattan’], le dije al público que ahí yo me siento como cuando las valencianas llevan a la ofrenda sus ramos de flores. El trabajo de una actriz es como hacer una ofrenda al público, un ‘aquí estoy y te doy esto. Cógelo’. Y tienes que mirar al público y dárselo de una manera que lo tome como suyo. Ese es el compromiso que se establece entre el actor o el cantante. No se puede estar ahí arriba y estar out de todo lo que pasa.

Y estoy a punto de decir una cosa que será muy divertida, pero no quiero adelantar nada. Y sigo con ‘La Que Se Avecina’, que es divertidísimo porque en el caso de mi personaje de Victoria Rafaela es que es la hostia. Cuando hablo con Margarita Asquerino, que es mi ‘compi’, pues es que nos ponemos el pelo cardado y la ropa vintage y ya me veo otra. Nos divertimos también mucho y eso se nota en la calle. Desde lejos me ven y ya me están sonriendo. Estoy súper agradecida.

Me reservo. Siempre tengo que encontrar mi reserva y dejarla. En Madrid vivo sola en un apartamento y lo que más me cansa es hablar. Tengo mucha falta de equilibrio. Cuando voy a rodar, voy encantada porque te recogen, te llevan al set, te ayudan a vestirte, tienes un ayudante que te lleva y si quieres no hablas, te repasas el texto, lo hablas con el director, pero sobre todo es una reserva de no hacer nada más. Es una dedicación. Tengo siempre alguna reserva y me las guardo. Ahora estoy asustada porque tengo que estar reservada porque es hablar, contar, cantar... y todo eso necesita mucha energía.

Esto lo tenía que hacer porque el teatro y la televisión me ha dado mucho, pero mi vida como autora no ha sido fácil. Yo he tenido que invertir todos mis discos, lo que ganaba por un sitio lo invertía por el otro. ¿Sabes también por qué? Porque las compañías no tienen nada para nosotros. Yo no les encajaba y me alegro, porque tú puedes tener tu propia singularidad. Por eso, quisiera que la gente tuviera más interés por lo que no está pactado con las grandes compañías y fuera a los conciertos pequeños. En València, que tiene tanta música de cámara, sinfónica, músicos de jazz maravillosos, de autor en valenciano increíbles, se tendrían que hacer dos calles: la de los clubs de jazz y la calle de los teatros de cámara. Iría a pelearme con quien fuera para que eso se hiciera.

No he tardado en aceptarlo. La gala fue bastante larga y nosotros salimos casi al final y a la gente le gustó mucho lo que conté. Yo en ‘Caperucita’ no solo hago un personaje de la novela de Carmen Martín Gaite, la Lunatic, que es  maravilloso, atemporal, de cientos de años. Al tiempo descubrí que yo era la estatua de la libertad y que al principio y al final también soy el espíritu de Carmen Martín Gaite que se despide de su hija, que murió con 28 o 29 años. Ella dejó de escribir por esto y se marchó a Estados Unidos a olvidar. Y allí, gracias a un dibujante que era muy amigo de ella, hizo unos dibujos y la convenció de que debía escribir sobre el cuento de Caperucita y sobre la libertad. Luego la directora Lucía Miranda, que es muy creativa, pues fue ideando y todo se fue creando con una escenografía curiosa. Entonces el premio lo recibo bien, porque siempre digo que, si ha llegado, es porque me ha tocado. Y ahora se agradece mucho más.

Mamen García, actriz y cantante: "València tendría que hacer dos calles, la de los clubs de jazz y la de los teatros de cámara"

Contenido original en https://www.levante-emv.com/urban/2026/05/29/mamen-garcia-actriz-cantante-valencia-calles-jazz-teatros-camara-130681369.html

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